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Software para estudios de arquitectura: lo que sí ves venir

Un estudio de arquitectura o de ingeniería no se parece a una agencia ni a una consultora en lo que más importa para elegir software: sus proyectos duran meses, van por fases, y hay varios abiertos al mismo tiempo. El problema no es cómo se factura. El problema es qué ves venir y en qué orden.

Y hay una cosa que conviene resolver antes de sentarse a una demo, porque es la que más decepciones causa.

Empecemos por lo que no existe: la planificación por recursos

No hay un motor que reparta la carga de tu equipo. Ningún algoritmo va a mirar quién está saturado y mover tareas. El orden de ejecución lo llevan las dependencias entre tareas y las fechas límite, y nada más.

Lo decimos primero porque es lo primero que un estudio espera encontrar, y porque en una demostración la pregunta suele hacerse al revés —«¿tiene planificación?»— y se responde con un sí que se refiere a otra cosa. Pregúntalo así: «si le asigno tres tareas simultáneas a la misma persona, ¿el sistema hace algo o solo me deja hacerlo?».

Lo que sí tienes es la carga por persona a la vista en el tablero, para que decidas tú. Es una herramienta de criterio, no de automatización. Para muchos estudios es exactamente lo que hace falta; para alguno no, y es mejor descubrirlo ahora.

Los hitos son puntos de control, no facturas

Segunda cosa que conviene desarmar: marcar un hito como cumplido no emite ninguna factura. Los hitos aquí son puntos de control con fecha. Si alguien te vende «facturación por hitos», pide verla funcionando de punta a punta antes de creerlo.

Un contrato por fases se arma de otra manera, y funciona perfectamente bien: cada fase es una línea de la orden de servicio, con su precio, y se factura cuando corresponde. Anteproyecto, proyecto arquitectónico, licencias, interventoría. La factura sale de ahí —por lo pedido o por lo entregado— y el hito queda para lo que sirve de verdad.

Porque el valor de los hitos no está dentro del proyecto: está en que el tablero los lee. Con diez proyectos abiertos, esa es la diferencia entre enterarte de una entrega el lunes anterior o el viernes siguiente. Para un estudio con varias obras en paralelo, esa sola función justifica encenderlos.

Dónde se encienden, que no es donde todo el mundo busca: no están en los ajustes de la aplicación —ahí hay exactamente dos casillas— sino en la pestaña de ajustes de cada proyecto. Y tiene una particularidad: marcarlas en cualquier proyecto enciende la funcionalidad para todo el sistema, y desde ahí eliges proyecto por proyecto dónde usarlas.

Las dependencias son el sustituto real de la planificación

Si no hay motor que reparta carga, lo que ordena el trabajo son las dependencias: esta tarea no empieza hasta que aquella termine. En un proyecto de obra eso no es una comodidad, es la estructura del trabajo — no se licita sin diseño aprobado, no se construye sin licencia.

La recomendación honesta: enciéndelas si tienes secuencias reales. Si en tu estudio todo avanza en paralelo, añaden ruido y nadie las mantiene. La regla que aplicamos con los clientes es simple: se enciende lo que alguien va a mantener.

Y el margen, que en un proyecto de meses se mira a mitad de camino

La mecánica es la misma que en cualquier firma que vende tiempo: las horas registradas se multiplican por el costo por hora de cada persona, se acumulan en la cuenta analítica del proyecto y se comparan contra lo facturado.

Lo específico de un proyecto largo es cuándo miras. Una campaña dura tres semanas y el error se paga una vez; un proyecto arquitectónico dura ocho meses, y descubrir en el mes siete que el margen se fue es descubrirlo cuando ya no se puede hacer nada. La revisión a mitad de camino no es una buena práctica opcional: es la única que cambia el resultado.

Dos condiciones para que esa cifra signifique algo, y las dos se olvidan:

  • El costo por hora de cada persona tiene que estar cargado. Si está en cero, todas las horas cuestan cero y el proyecto muestra margen perfecto sin que nada avise, porque cero es un valor válido. Lo contamos en detalle en qué probar en un software para bufetes de abogados.
  • Cada proyecto necesita su cuenta analítica. Sin ella no hay costos ni ingresos que agrupar, y el registro de horas ni siquiera se deja activar.

Lo que no vas a encontrar, dicho sin rodeos

No hay visor de planos. No hay modelo BIM. No hay control de versiones de archivos CAD, ni cálculo estructural, ni nada que se parezca a una herramienta de diseño. El expediente documental del proyecto existe y guarda lo que le cargues —contratos, licencias, actas, correspondencia— pero es un archivo ordenado, no un entorno de trabajo técnico.

Un estudio va a seguir usando sus herramientas de diseño. Lo que se resuelve aquí es el otro lado: cuánto cuesta cada proyecto, qué se viene esta semana, en qué orden va el trabajo y qué queda al final.

Por dónde empezar

Si llevas más de tres proyectos a la vez, el orden que recomendamos es: enciende los hitos —cuestan poco y el tablero los aprovecha—, carga la tabla de costos por hora, y arma los contratos por fases como líneas de la orden desde el primer proyecto. Cambiar eso después es mucho más incómodo que hacerlo bien al principio.

La mecánica completa de proyectos, horas y rentabilidad está en la suite de proyectos y horas, y el recorrido de una firma de servicios de punta a punta, en servicios profesionales.

Preguntas frecuentes

¿Puedo facturar automáticamente al cumplir un hito?

No. Los hitos aquí son puntos de control con fecha, no un mecanismo de facturación: marcar uno como cumplido no emite nada. La factura sale de la orden de servicio por lo pedido o por lo entregado, así que un contrato por fases se arma con las fases como líneas de la orden y se factura cada una cuando corresponde. Conviene saberlo antes de una demo, porque «facturación por hitos» suena a que el sistema lo hace solo.

¿Dónde se activan los hitos y las dependencias?

No están en la pantalla de ajustes de la aplicación, que solo tiene dos casillas. Viven en la pestaña de ajustes de cada proyecto. Y hay una particularidad que descoloca a mucha gente: marcarlas en cualquier proyecto enciende la funcionalidad para todo el sistema, y a partir de ahí se elige proyecto por proyecto dónde se usan.

¿El sistema reparte la carga de trabajo entre mi equipo?

No existe un motor de planificación por recursos que redistribuya carga. El orden lo llevan las dependencias entre tareas y las fechas límite, no un algoritmo. Lo que sí tienes es la carga por persona a la vista en el tablero, para decidir tú. Vale la pena tenerlo claro antes de comprar, porque es lo primero que un estudio espera encontrar.

¿Cómo sé si un proyecto largo va dejando plata?

Con las horas registradas contra el costo por hora de cada persona, acumuladas en la cuenta analítica del proyecto, contra lo facturado. Es la misma mecánica de cualquier firma que vende tiempo. Lo específico de un proyecto de meses es que puedes verlo a mitad de camino y no al final, que es cuando todavía sirve para algo.

¿Maneja planos, modelos BIM o versiones de archivos CAD?

No. No hay visor de planos, no hay modelo BIM y no hay control de versiones de archivos de diseño. El expediente documental del proyecto sí existe y guarda lo que le cargues, pero es un archivo ordenado, no una herramienta de diseño. Eso vive donde siempre ha vivido.

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