Sabes cuánto te cuesta producir, no solo cuánto te costó comprar
Para fábricas de alimentos, cosmética, muebles, confección y todo lo que se hace a la medida. Órdenes de producción que mueven el inventario solas, terminal táctil en el piso de planta, una sola lista de materiales para todas las medidas, costo real del producto terminado y trazabilidad por lote con fechas de vencimiento.
- Excel de órdenes de producción
- Receta o ficha técnica en un archivo aparte
- Costeo del producto terminado calculado a mano
- Cuaderno de lotes y fechas de vencimiento
- Una lista de materiales distinta por cada medida
- Tablero de producción escrito en la pared del taller
Lo que hoy te cuesta plata
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Una lista de materiales por cada medida, y la que se olvida cuesta mal
Si haces el mismo modelo en seis tallas, hoy llevas seis listas con los mismos insumos y cantidades distintas. Cambias un insumo y hay que editarlas todas: la que se queda atrás consume mal y costea mal sin avisar de nada.
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El precio de venta se fija sobre un costo inventado
Si el costo de producir sale de una estimación que alguien mantiene en una hoja, el margen es una suposición. Y con la materia prima subiendo, esa suposición envejece rápido.
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La materia prima se acaba sin avisar
La producción se detiene porque faltó un insumo que nadie estaba mirando. Lo que se consume y lo que queda viven en archivos distintos del que dispara la compra.
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Rastrear un lote es una tarde perdida
Cuando hay que saber en qué producto terminado entró un insumo —o a qué cliente le llegó— la respuesta está en cuadernos y en la memoria de alguien.
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La receta vive fuera del sistema
Qué lleva cada producto y en qué cantidad está en un archivo que se copia, se edita y se desactualiza. Cada versión distinta es un costeo distinto.
Una fábrica pequeña vive de una pregunta que casi nunca tiene bien respondida: ¿cuánto me cuesta producir esto? No cuánto costó el insumo — eso está en la factura del proveedor — sino cuánto vale la unidad terminada, con todo lo que entró en ella.
Sin esa cifra, el precio de venta se fija por lo que cobra el vecino o por lo que se cobraba el año pasado. Y en un negocio donde la materia prima cambia de precio cada tanto, ese margen supuesto es justo donde se escapa la plata.
El problema de fondo es que la producción suele vivir fuera del sistema. La receta en un archivo, el consumo en un cuaderno, el inventario en un Excel y la contabilidad en el programa del contador. Cuatro lugares que hay que cuadrar para responder una sola pregunta.
En Kreski la orden de producción, el movimiento de inventario y el asiento contable son el mismo dato. Lo que la orden consume sale de la bodega; lo que produce entra con su costo real; y todo eso llega a la contabilidad sin que nadie lo vuelva a teclear.
Para alimentos y cosmética hay algo más que suele pesar tanto como el costo: la trazabilidad por lote, con fechas de vencimiento, para saber en qué producción entró cada insumo y a dónde salió cada lote — sin reconstruirlo a mano cuando toca.
Tu día a día con Kreski
Del primer registro hasta la contabilidad, sin re-digitar nada por el camino.
- 1Receta en el sistema
- 2Plan de producción
- 3Orden de producción
- 4Terminal de planta
- 5Inventario se mueve
- 6Costo real
- 7Lote trazado
- 8Contabilidad
- 01
La receta queda en el sistema, una sola vez
Qué lleva cada producto y en qué cantidad. La cambias en un lugar y las órdenes siguientes la toman, sin copiar archivos ni avisarle a nadie.
- 02
Planeas la semana antes de que empiece
En una matriz de producto por período escribes cuánto esperas vender y ves el inventario proyectado semana a semana. Lo que planeas del producto terminado baja solo por la receta hasta los insumos, así que la falta se ve con semanas de anticipación y no en la mitad del turno.
- 03
Se abre la orden de producción
Desde el plan o a mano, con lo que hay que fabricar y lo que se necesita para hacerlo. Nace en borrador: confirmarla sigue siendo una decisión tuya, no del sistema.
- 04
El operario la toma desde la tablet
En el piso de planta, cada centro de trabajo ve su cola en una pantalla táctil, con el tiempo corriendo y un aviso cuando se pasa de lo estimado. Inicia, pausa dejando dicho el motivo del paro, y al terminar registra lo que consumió y lo que se perdió. Si el supervisor la arranca desde el computador, la tablet se entera sola.
- 05
Al terminarla, el inventario se mueve solo
Los componentes salen y el producto terminado entra. Sin ajustes manuales ni un conteo aparte para saber qué materia prima queda.
- 06
El costo sale de lo que de verdad se consumió
El costo del producto terminado se arma con los materiales que entraron en la orden, no con una estimación. Es el número sobre el que puedes fijar precio con tranquilidad.
- 07
Cada lote queda trazado
Con su fecha de vencimiento cuando aplica. Sabes en qué producción entró cada insumo y a dónde salió cada lote, sin reconstruirlo a mano.
- 08
Todo llega a la contabilidad
El inventario se valora por promedio ponderado o PEPS y el movimiento genera su asiento. Saber cuánto vendiste y saber cuánto ganaste dejan de ser dos preguntas distintas.
Las partes de Kreski que sostienen tu operación
Cada una es una parte del mismo sistema, no una herramienta que toca conectar.
- Producción y mantenimiento El corazón del sector. Listas de materiales, órdenes de producción que consumen y entregan al inventario, y el costo del producto terminado. Ver la suite
- Inventario y compras Materia prima y producto terminado en la misma bodega, con lotes, series y fechas de vencimiento, y reglas de reabastecimiento por insumo. Ver la suite
- Contabilidad y facturación electrónica Inventario valorado con su asiento contable y facturación electrónica válida ante la DIAN, alimentadas por la producción real. Ver la suite
- Ventas y clientes El pedido del cliente y la lista de precios, conectados con lo que de verdad hay fabricado y lo que falta por producir. Ver la suite
- Inteligencia artificial y tableros Qué producto rota, qué insumo está quieto y cómo va el consumo del mes, sin pedir un informe. Ver la suite
Preguntas frecuentes
¿Puedo planear la producción contra lo que espero vender?
Sí. Hay una matriz de producto por período donde escribes la demanda que esperas y ves el inventario proyectado semana a semana; de ahí se lanza la reposición —fabricar o comprar, según cómo esté configurado cada producto— y todo nace en borrador, así que confirmar la orden sigue siendo tuyo. Lo que planeas del producto terminado baja solo por la lista de materiales hasta los insumos, nivel por nivel, y cada cifra se abre para ver de qué movimientos sale.
¿Puedo saber cuánto me cuesta producir cada producto?
Sí. El costo del producto terminado se arma con los materiales que la orden de producción consumió realmente, y el inventario se valora por promedio ponderado o PEPS según lo configures. Es la diferencia entre fijar precio con un dato y fijarlo con una corazonada.
¿Maneja lotes y fechas de vencimiento?
Sí, con una advertencia práctica que preferimos decir antes. Los lotes hay que activarlos antes de cargar las existencias, nunca después. Si se activan después, los saldos que ya estaban quedan sin trazabilidad y el sistema no te lo va a impedir. Es de las primeras cosas que definimos en la implementación, justamente por eso.
¿Y si cambio la receta de un producto?
La cambias en un solo lugar y las órdenes siguientes la toman. Las que ya se produjeron conservan lo que consumieron de verdad, que es lo que hace que el histórico de costos siga siendo confiable.
¿Tengo que llevar una lista de materiales por cada medida?
No. Las medidas viven en el producto y cada línea de la lista dice cómo depende de ellas: una sola lista cubre todas las tallas. Sirve igual para un clóset por anchos, un vidrio a corte, una cortina por alto o un colchón por tamaño. Las medidas se teclean en milímetros, como vienen en la ficha técnica, y el redondeo va hacia arriba: si hay que consumir un poco más, se consume la unidad entera.
¿Tienen control de calidad con puntos de inspección?
Sí, y conviene saber desde dónde hasta dónde. Se inspecciona lo que llega y lo que se fabrica, y nada entra a stock disponible sin veredicto. Lo que se retiene es el material, no el documento: la recepción se valida y la factura y el kárdex siguen su curso, mientras el lote queda fuera de cualquier reserva: no se consume en una orden, no se despacha, y el reabastecimiento no lo cuenta como disponible. Se guardan las lecturas una por una contra su tolerancia y no un «pasó», que es lo que después permite mirar el comportamiento del proceso. Y aceptar 180 y rechazar 20 de la misma inspección se resuelve en una pantalla. Donde sí está el límite: esto no es un sistema de gestión de calidad. No lleva procedimientos con sus revisiones, ni registros de formación, ni auditorías internas. Si lo que te auditan es eso, hoy no lo cubrimos y preferimos decírtelo ahora.
¿Se puede escanear con lector de código de barras en bodega?
Sí, y lee la etiqueta entera. El código de una caja lleva el GTIN, el lote y la fecha de vencimiento en la misma tira —norma GS1—, y de nada sirve un lector que solo saca el primero: el operario termina tecleando el resto. Con el escáner se hacen el conteo cíclico, la recepción, el surtido y las transferencias, y en planta el consumo contra la orden y el producto terminado. Funciona con la cámara del teléfono o con cualquier lector que emule teclado, y aguanta la bodega sin señal: lo escaneado se encola y sube cuando vuelve la conexión. Lo que no hacemos es configurarte el dispositivo.
¿Y lo que no trae código de barras?
Le pones el tuyo. Se imprimen etiquetas QR propias para productos, lotes, estantes y equipos —en hoja carta o en etiqueta térmica—, y a partir de ahí se escanea aunque el fabricante no haya puesto nada. En los estantes sirve para guardar escaneando la ubicación en vez de buscarla en una lista, y en las máquinas para que quien esté al lado vea su historial de mantenimiento y reporte una falla sin volver a la oficina.
¿Lo vemos con tu operación de manufactura?
Agenda una demo y te mostramos Kreski con un caso como el tuyo, no con datos de ejemplo.