El vehículo entra con evidencia, y el cliente aprueba desde el celular
Entre «llegó el carro» y «se le cotiza» está el paso que ningún sistema trae: recibirlo. Recorrido guiado con fotos, golpes marcados sobre la silueta, inventario y firma — y un recibo que ya nadie puede editar. Después el cliente aprueba ítem por ítem desde su teléfono, y la entrega compara las fotos del ingreso.
- Talonario de recibos de ingreso en papel
- Fotos del ingreso perdidas en el celular de alguien
- Cuaderno de entradas y salidas del taller
- «Ese rayón ya venía» contra «no, no venía»
- Llamar al cliente tres veces para que autorice
Entre «el cliente llega con el carro» y «se le cotiza la reparación» hay un paso que casi ningún sistema trae y que todo taller hace a diario: recibirlo. Recorrerlo con el cliente al lado, anotar los golpes que ya traía, listar el gato y el extintor, mirar el kilometraje y firmar un documento que diga todo eso.
Ese documento no es papeleo. Es lo único que separa «ese rayón ya venía» de una discusión que el taller pierde por no tener con qué probarlo — y en Colombia la Ley 1480 presume que el vehículo entró en buen estado cuando el recibo no hizo la salvedad, con la carga de la prueba del lado de quien prestó el servicio. Encima, los seguros de responsabilidad civil para talleres suelen excluir el hurto de accesorios: cada cosa sin listar es un reclamo perdido de antemano.
Del otro lado del proceso está el otro dolor, el que cuesta días: la autorización. Llamar tres veces a alguien que está trabajando, explicarle por teléfono qué se encontró, y esperar un «sí» que después nadie encuentra por escrito. Aquí el cliente abre un enlace, ve las fotos de lo que se halló y aprueba ítem por ítem — y la cotización no avanza hasta que esa decisión quede registrada.
El ingreso, la orden, el repuesto, la factura y la nómina son el mismo sistema. Por eso la placa acumula su historia: la próxima vez que ese carro entre por la puerta, lo que se le hizo ya está ahí.
Adentro ahora
Sede Norte · con lo que quedó registrado al recibir
Placa y vehículo Evidencia del ingreso
- ABC-123 Mazda 3 · Marcela Cárdenas 8 fotos · 3 golpes marcados Autorizado
- XKD-45F Bajaj Boxer · Julián Restrepo 6 fotos · 1 golpe marcado Esperando al cliente
- GHT-882 Renault Logan · Diana Ávila 9 fotos · sin golpes En diagnóstico
- MNP-70A Chevrolet N300 · Ana Pardo 11 fotos · 2 golpes marcados Listo para entrega
- Pastillas de freno delanteras $ 480.000
- Cambio de aceite y filtro $ 360.000
- Llantas traseras (par) $ 470.000
Aplazó las llantas. La orden avanza solo con lo aprobado.
Una vez firmado, el recibo no lo edita nadie — tampoco el gerente del taller.
Qué puedes hacer
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La placa ya sabe quién es
Escribes la placa y aparece el vehículo con su dueño y todo lo que se le ha hecho antes. Da igual cómo la escribas: «abc 123», «ABC-123» y «ABC123» son el mismo carro, así que el maestro no se llena de duplicados porque alguien puso un espacio.
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Entra con un recorrido, no con un renglón
Las fotos por los ángulos que tú definas, los golpes marcados sobre la silueta, el inventario de lo que trae adentro, el kilometraje, el combustible y el síntoma que describe el cliente. Los ángulos obligatorios se marcan en la plantilla: sin ellos no se puede firmar.
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Firmado, no lo edita nadie
Tampoco el gerente del taller. Y la foto de la llanta que llegó rota queda sellada igual que las del recorrido: antes de firmar se pueden repetir, después son evidencia. Eso es exactamente lo que le da valor al documento seis meses más tarde.
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La moto tiene su propio formulario
No es un carro con menos casillas: tiene sus ángulos de foto, su silueta para marcar golpes y su lista de inventario. En un país donde la mayor parte del parque son motos, tratarlas como el hermano pequeño es tratar mal a casi todos tus clientes.
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Quien mide no es quien vende
El técnico registra los resultados de la inspección y hasta ahí llega: no firma recibos, no arma cotizaciones y no entrega. No es una recomendación escrita en un manual — el sistema lo impide, en la pantalla y en el servidor.
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El cliente aprueba ítem por ítem, desde su teléfono
Abre un enlace sin crear cuenta ni contraseña, ve lo que se encontró con sus fotos y decide uno por uno: que sí a los frenos y las llantas para diciembre. La cotización no avanza hasta que esa autorización quede registrada sobre el documento.
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Lo hallado llega a la cotización enlazado
Los hallazgos en rojo y en amarillo pasan a la orden con su ítem, así que lo que el técnico vio y lo que el cliente paga son la misma lista y no dos que alguien transcribe.
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El taller sabe a qué ritmo anda cada vehículo
De dos lecturas del odómetro separadas por un par de semanas sale cuántos kilómetros hace al día ese carro — y con eso, cuándo le toca el próximo mantenimiento. Un kilometraje que baja no se rechaza: se pregunta, porque un odómetro cambiado y un dedazo se ven igual y hay que distinguirlos.
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Varias sedes, un solo historial
Cada sede tiene su propia numeración de ingresos y su dirección en el recibo, que es quien tiene la custodia del vehículo. Pero la placa acumula su historia completa: si el carro entró en marzo al norte y en diciembre al sur, lo que se le hizo está en los dos lados.
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El recibo y el acta salen por WhatsApp
El recibo firmado, el aviso de que ya está listo y el acta de entrega llegan por donde el cliente de verdad lee. Y si la mensajería falla, el taller no se detiene: el envío se reintenta sin frenar el ingreso.
Recibimos el vehículo y llevamos el taller. No peritamos daños.
Preferimos decirlo antes de la demo y no en la tercera semana de implantación. Esta suite resuelve el ingreso con evidencia, la autorización del cliente, la orden de trabajo y la entrega — y se apoya en el resto de Kreski para los repuestos, la factura y la nómina de los técnicos. Lo que no hace es la parte de peritaje, y es una decisión, no una tarea pendiente.
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No valoramos daños con baremos
Eso es peritaje y tiene sus propias herramientas en el sector. Nosotros dejamos registrado qué se encontró, con su foto y su fecha; cuánto vale repararlo lo pone tu cotización, con tus precios.
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No decodificamos el VIN ni leemos el computador
La placa se escribe, no se fotografía, y no hay lectura de diagnósticos del vehículo. Si tu operación depende de eso, conviene hablarlo desde el principio.
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No traemos catálogo externo de repuestos
Los repuestos son tu propio inventario, con tus referencias y tus costos. Es una ventaja cuando quieres controlar tu bodega y una limitación si dependes del catálogo de un proveedor.
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Lo que la ley exige es configuración tuya
Qué campos son obligatorios en el recibo, qué garantía ofreces y qué cláusulas lleva se definen en un perfil, no vienen cableados en el código. Es lo que permite que el mismo documento sirva con reglas distintas — y lo que hay que definir contigo al implantar.
Y una que no es del módulo sino del oficio: el recibo protege al taller en la medida en que se llene bien. El sistema exige los ángulos obligatorios y sella lo firmado, pero el golpe que nadie marcó sigue sin estar marcado. La disciplina del recorrido es lo que convierte esto en una defensa.
Se conecta con el resto de tu negocio
Es la diferencia entre sumar otro programa y tener por fin todo en un solo lugar.
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Con tu inventario
Lo que consume la reparación sale de tu estantería con su costo, en vez de aparecer como faltante en el conteo del mes.
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Con tu facturación
Lo cotizado, lo ejecutado y lo cobrado dejan de ser tres documentos que alguien concilia: la factura electrónica sale del mismo trabajo.
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Con tu nómina
Los técnicos se liquidan en el mismo sistema donde vive el taller, sin exportar horas ni pagar otra herramienta.
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Con tus tableros y tu asistente
Qué hay adentro, dónde se atasca y cuánto se aprueba de lo recomendado. Y al asistente de IA se le prohíbe expresamente proponer que se edite un recibo ya firmado.
Se activa para los talleres y los negocios de servicio, en cualquier plan. Ver planes
Cómo se ve esto en tu negocio
La misma suite, contada desde el día a día de cada industria.
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