El taller que puede probar cómo entró el carro, y cuánto ganó arreglándolo
Para talleres automotrices, de maquinaria y de equipos. Recibes el vehículo con un recorrido guiado —fotos, golpes marcados, inventario y firma—, el cliente aprueba desde su celular, y los repuestos, la factura electrónica y la nómina de tus técnicos salen del mismo sistema.
- Recibo de ingreso en un talonario de papel
- Fotos del ingreso perdidas en el celular de alguien
- Cuaderno de entradas y salidas del taller
- Excel de repuestos que nunca cuadra con la estantería
- Programa de órdenes de trabajo desconectado del contador
- Liquidación de nómina de los técnicos en otra herramienta
Lo que hoy te cuesta plata
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El golpe que ya traía, o el gato que ya no está
El cliente vuelve reclamando un rayón y el taller no tiene con qué mostrar que ya estaba. En Colombia la Ley 1480 presume que el vehículo entró en buen estado cuando el recibo no hizo la salvedad, así que la duda se resuelve en contra de quien prestó el servicio. Y los seguros de responsabilidad civil para talleres suelen excluir el hurto de accesorios: cada cosa sin listar es un reclamo perdido de antemano.
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El historial del equipo vive en la cabeza del técnico
Cuando vuelve el mismo vehículo, nadie sabe qué se le hizo la última vez ni qué se le cambió. Se diagnostica de cero y se cobra de menos.
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Los repuestos salen sin registro
Se toman de la estantería para resolver rápido y el descuadre aparece en el conteo, sin saber a qué reparación se fueron.
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La orden de trabajo no habla con la factura
Lo que se hizo está en un formato y lo que se cobró en otro. Cuando el cliente reclama, hay que reconstruir con memoria.
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El programa del taller no sabe de nómina ni de contabilidad
Terminas pagando una herramienta para el taller, otra para facturar y otra para la nómina de los técnicos — y ninguna sabe lo que hacen las otras.
Entre «el cliente llega con el carro» y «se le cotiza la reparación» hay un paso que casi ningún sistema trae y que todo taller hace a diario: recibirlo. Recorrerlo con el cliente al lado, anotar los golpes que ya traía, listar lo que lleva adentro, mirar el kilometraje y firmar un documento que diga todo eso.
Ese documento no es papeleo. Es lo que separa «ese rayón ya venía» de una discusión que el taller pierde por no tener con qué probarlo — y en Colombia la ley se lo pone del lado del cliente cuando el recibo no hizo la salvedad.
Un taller es además dos negocios al tiempo: un servicio y una tienda de repuestos. Y casi siempre se administran como si fueran tres o cuatro, porque el programa de órdenes de trabajo no sabe de inventario, el inventario no sabe de contabilidad, y la nómina de los técnicos vive por su cuenta.
El costo de esa separación es concreto. El repuesto que salió sin registrar aparece como faltante en el conteo. La reparación que se cobró de menos no se nota porque nadie compara lo cotizado con lo ejecutado. Y el historial del equipo —que es lo que permite diagnosticar rápido y cobrar bien— se va con el técnico que lo atendió.
En Kreski el ingreso, la orden, el repuesto, la factura y la nómina son el mismo sistema. El vehículo entra con su recorrido guiado y su recibo firmado; lo que consume la reparación sale de tu estantería con su costo; lo que se cobra queda causado; y la placa acumula su historia para la próxima vez que entre por la puerta.
Ahí está la diferencia con un programa hecho solo para talleres: esos resuelven el taller y te dejan por fuera todo lo demás. Aquí el taller es una parte de tu empresa, no una isla.
Tu día a día con Kreski
Del primer registro hasta la contabilidad, sin re-digitar nada por el camino.
- 1Vehículo identificado
- 2Recibido con evidencia
- 3Reparación autorizada
- 4Repuestos descontados
- 5Historial del equipo
- 6Entregado con acta
- 7Factura
- 8Liquidación del técnico
- 01
La placa ya sabe quién es
Escribes la placa y aparece el vehículo con su dueño —el mismo cliente del CRM— y todo lo que se le ha hecho antes. Da igual cómo la escribas: «abc 123», «ABC-123» y «ABC123» son el mismo carro, así que el maestro no se llena de duplicados.
- 02
Entra con evidencia, no con un renglón
Un recorrido guiado en la tableta: las fotos por los ángulos que tú definas, los golpes marcados sobre la silueta, el inventario de lo que trae adentro, el kilometraje y el combustible. De ahí sale un recibo firmado que ya nadie puede editar — tampoco el gerente del taller.
- 03
Se cotiza, y no avanza sin autorización
Con repuestos y mano de obra. La cotización no se confirma hasta que quede registrada la autorización del cliente: sobre un documento, no sobre un mensaje suelto que después nadie encuentra.
- 04
Los repuestos salen del inventario real
Lo que consume la reparación descuenta de la estantería con su costo. Deja de ser un faltante que aparece en el conteo del mes.
- 05
Queda registrado qué se le hizo
El trabajo, los repuestos y quién lo atendió. La próxima vez que entre ese equipo, la historia completa ya está ahí.
- 06
Se entrega comparando las fotos del ingreso
El acta de entrega pone lado a lado cómo entró y cómo sale, con las mismas fotos del recorrido. La conversación incómoda de la salida se convierte en un documento que las dos partes miran juntas.
- 07
Se factura lo que se hizo
Electrónica y válida ante la DIAN, con su CUFE, desde el mismo lugar. Lo cotizado, lo ejecutado y lo cobrado dejan de ser tres documentos que alguien concilia.
- 08
Los técnicos se liquidan adentro
Nómina, prestaciones, PILA y nómina electrónica en el mismo sistema donde vive el taller. Sin exportar horas ni pagar otra herramienta.
Las partes de Kreski que sostienen tu operación
Cada una es una parte del mismo sistema, no una herramienta que toca conectar.
- Taller y servicio El corazón del sector. El ingreso con su recorrido y su recibo firmado, la aprobación del cliente desde el celular, la orden de trabajo y la entrega comparando las fotos. Ver la suite
- Inventario y compras Los repuestos con su stock real y su costo, y las compras al proveedor cuando toca reponer. Ver la suite
- Ventas y clientes El cliente con su historial y sus equipos, y la cotización de la reparación antes de meterle mano. Ver la suite
- Contabilidad y facturación electrónica Facturación electrónica válida ante la DIAN y la contabilidad del taller, alimentadas por el trabajo real. Ver la suite
- Nómina y cumplimiento laboral La liquidación de tus técnicos —con prestaciones, PILA y nómina electrónica— en el mismo sistema, no en una herramienta aparte. Ver la suite
Preguntas frecuentes
¿El recibo de ingreso me sirve si un cliente reclama después?
Para eso está pensado. El recibo queda con las fotos del recorrido, los golpes marcados sobre la silueta, el inventario de lo que traía adentro, el kilometraje, el combustible y la firma del cliente — y una vez firmado no lo puede editar nadie, que es justo lo que le da valor meses después. Qué campos son obligatorios, qué garantía ofreces y qué cláusulas lleva son configuración tuya, no algo cableado en el código.
¿El cliente puede aprobar la reparación desde el celular?
Sí. Abre un enlace sin crear cuenta ni contraseña, ve lo que se encontró con sus fotos, y aprueba ítem por ítem — puede decir que sí a los frenos y dejar las llantas para diciembre. Y si tienes WhatsApp conectado, el recibo, el aviso de que ya está listo y el acta de entrega le llegan por ahí.
¿Sirve para motos, o está pensado solo para carros?
Para las dos, y con formularios distintos a propósito. Una moto no es un carro con menos casillas: tiene sus propios ángulos de foto, su propia silueta para marcar golpes y su propia lista de inventario. En Colombia, donde la mayor parte del parque son motos, tratarlas como el hermano pequeño del carro es tratar mal a la mayoría de tus clientes.
¿Funciona con varias sedes?
Sí. Cada sede tiene su propia numeración de ingresos y su dirección en el recibo, que es quien tiene la custodia del vehículo. Pero el historial de la placa es uno solo: si el carro entró en marzo al norte y en diciembre al sur, lo que se le hizo está completo en los dos lados.
¿Valoran los daños, leen el VIN o traen catálogo de repuestos?
No, y preferimos decirlo antes de la demo. No valoramos daños con baremos —eso es peritaje, y para eso están las herramientas del sector—, no decodificamos el VIN, no leemos diagnósticos del computador del vehículo y no traemos catálogo externo de repuestos: los repuestos son tu propio inventario, con tus referencias y tus costos. La placa se escribe, no se fotografía. Lo que sí hacemos es recibir el vehículo con evidencia y llevar el taller completo. Si dependes de un catálogo externo, conviene hablarlo desde el principio.
¿En qué se diferencia de un programa hecho solo para talleres?
En que el taller no es lo único que tienes. Un programa de órdenes de trabajo resuelve el taller y te deja por fuera la contabilidad, la nómina de los técnicos y la cartera. Aquí todo eso es el mismo sistema, así que dejas de pagar y de cuadrar tres herramientas.
¿Puedo ver el historial completo de un vehículo o equipo?
Sí. Cada equipo acumula qué se le hizo, qué repuestos llevó y qué se le cobró, ligado al cliente que ya está en el CRM. Es lo que te permite cotizar la siguiente visita con criterio en vez de empezar de cero.
¿Sirve si además vendo repuestos al mostrador?
Sí. La venta al consumidor final sale por la caja con su documento equivalente electrónico P.O.S. — con CUDE y QR —, y cuando el cliente pide factura electrónica con su NIT, se hace desde el mismo sistema. Todo descuenta del mismo inventario del taller.
¿Puedo controlar la asistencia de los técnicos?
Sí, y alimenta directamente la liquidación de nómina, sin volver a digitar nada. Si además tienes gente que sale a atender en sitio, eso lo cubre nuestra página de servicios en terreno.
¿Lo vemos con tu operación de talleres y servicio automotriz?
Agenda una demo y te mostramos Kreski con un caso como el tuyo, no con datos de ejemplo.