Vender la suscripción es el primer día; el negocio está en cobrar el mes catorce
Planes con prueba gratis, un motor que factura cada ciclo vencido y cobra solo el medio de pago guardado, una escalera de impago que avisa antes de cortar, un portal donde tu cliente se gobierna sin llamar a nadie, y el MRR y el churn ya calculados.
- Hoja de cálculo de a quién hay que cobrarle este mes
- Recordatorio en el calendario para renovar contratos
- Cobro manual, cliente por cliente, cada treinta días
- Correo de «se te venció» escrito uno por uno
- MRR calculado a mano la noche antes de la junta
Un negocio recurrente se ve simple en la hoja de cálculo: tantos clientes por tanto al mes. La cosa cambia cuando son cuarenta, cada uno arrancó un día distinto, tres cambiaron de plan y dos tienen la tarjeta vencida — y la persona que sabía a quién había que cobrarle esta semana salió a vacaciones.
Ahí es donde el ingreso recurrente se convierte en trabajo manual: alguien revisa una lista, emite facturas una por una, escribe correos de cobro y, cuando llega la junta, calcula el MRR a mano con los datos de la semana pasada.
En Kreski el ciclo se cobra solo. Un motor diario factura lo que venció y cobra el medio de pago que tu cliente guardó. Si el cobro falla, camina una escalera que avisa antes de cortar y deja volver. Y tu cliente gobierna lo suyo desde su portal —cancelar, cambiar de plan, cambiar de tarjeta— sin ocupar a nadie de tu equipo.
Y si lo que vendes es acceso a una plataforma que tú operas, tu servidor no tiene que adivinar: pregunta por API si una suscripción da acceso ahora mismo, y recibe un aviso firmado cada vez que ese estado cambia.
No hace falta pedir un informe para saber cómo va el negocio: el MRR con su curva, la tasa de churn y las cohortes de los últimos seis meses se calculan sobre la misma cartera que se está cobrando.
Cartera de suscripciones
142 contratos vivos
Contratos
- IM Inversiones Marandúa Plan Pro · mensual Activa
- DL Distribuidora La Ceiba Plan Pro · anual Activa
- TC Talleres Cundinamarca Plan Equipo · mensual En mora
- AB Agroindustrias Betania Plan Equipo · mensual Prueba
En mora el acceso sigue: la escalera avisa tres veces antes de cortar.
Qué puedes hacer
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El plan es el catálogo; la suscripción es el contrato
Un servicio, un período —mensual o anual— y un precio. La suscripción copia ese precio al firmar y no lo vuelve a leer: cambiar el precio del plan solo toca a los contratos nuevos. Subirle el precio a tu cartera existente es una decisión comercial que se toma mirándola a la cara, no un efecto colateral de editar un formulario.
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La orden confirmada levanta su contrato
Vender algo que se renueva deja de producir trabajo manual: al confirmar el pedido nace la suscripción con su plan y con el precio que de verdad se vendió —el de la línea, con su descuento—, y el primer ciclo lo cobra esa misma orden. Las líneas sin plan no levantan nada, así que las horas y los equipos que van en el mismo pedido se quedan donde estaban.
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Y también se vende en la tienda, sin que el sitio facture solo
El comprador elige el plan en la ficha del producto y esa elección llega a la orden. Lo que el sitio no hace es emitir la factura por su cuenta: ese interruptor nace apagado a propósito, porque validar una factura electrónica es emitir un documento ante la DIAN y uno contabilizado no vuelve a borrador. La primera la emite una persona, cuando los datos del cliente están completos.
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La prueba gratis no pide tarjeta
Los días de prueba se configuran en el plan y tu cliente entra sin dejar un medio de pago. Al vencer sale la primera factura, y su mes empieza justo donde terminó la prueba — no antes.
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Un motor diario factura el ciclo vencido
Cada día revisa la cartera y factura lo que venció, sin que nadie apriete nada. Y el aniversario no se degrada: suscrito el 31, febrero cobra el 28 y marzo vuelve al 31.
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Con medio guardado, el ciclo se cobra solo
Tarjeta o Nequi que tu cliente guardó él mismo: el ciclo se cobra sin correo y sin que él haga nada. Y sin medio guardado nada se detiene — cada ciclo emite su factura con botón de pago, así que funciona con la pasarela que ya tengas habilitada.
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La tarjeta nunca toca tus servidores
El número viaja cifrado desde el navegador de tu cliente directo a la pasarela; a tu sistema solo llega el token y los últimos cuatro dígitos. No existe una pantalla para teclear la tarjeta de un cliente, y es a propósito.
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Cada cobro deja su factura, no un recibo interno
El ciclo emite la factura por el mismo circuito de facturación electrónica del resto de tu empresa, y al pagarse queda causada y conciliada. El cobro y la contabilidad no son dos verdades que alguien tiene que cuadrar después.
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Tu cliente se gobierna desde su portal
Cancelar al fin del ciclo —y desistir hasta entonces—, cambiar de plan, elegir con qué medio se le cobra, retirar el que ya no usa y ver sus facturas con su página de pago. Sin escribirle a nadie y sin ocupar a tu equipo.
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Cambiar de plan aplica al cierre, nunca a mitad de mes
Lo que tu cliente ya pagó lo disfruta entero, y la factura siguiente sale limpia con el precio nuevo. El acuerdo cambia en la fecha que los dos entienden.
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Precio cero es cortesía, no un error
Un plan en cero avanza cada ciclo sin facturar. Para los accesos regalados con nombre y apellido —el socio, el piloto, el caso de estudio— que hoy viven en la memoria de alguien y se olvidan de cobrar el día que dejan de ser cortesía.
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El estado de la suscripción, disponible como servicio
Si lo que vendes es acceso a una plataforma que tú operas, tu servidor pregunta por API si una suscripción da acceso ahora mismo, y recibe un aviso firmado cada vez que ese estado cambia. Si estuvo caído, se reintenta con esperas crecientes y queda a la vista en la bitácora: nunca se falla en silencio.
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Los cursos siguen al acceso, sin matricular a mano
Si tu plan incluye formación en línea, la inscripción entra y sale sola con la suscripción: dentro mientras viva, fuera al suspenderse, de vuelta al pagar. Un curso que el estudiante consiguió por otra vía no se toca.
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MRR, churn y cohortes ya calculados
Ingreso mensual recurrente con su curva, altas y bajas, tasa de churn, cartera por estado y seis meses de cohortes. Cada cifra abre en la lista exacta que la produjo, así que el número de la junta se puede auditar en el acto.
El impago avisa tres veces antes de cortar, y siempre deja una puerta de vuelta
La mayoría de los cobros que fallan no fallan por mala fe: es el cupo, son los fondos, es el emisor caprichoso. Cortar el acceso el día cero castiga antes de preguntar, y un cliente cancelado por un rechazo de tarjeta es un cliente que casi nunca vuelve. Por eso la escalera del impago tiene sus números configurables y su forma no.
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Día 0 · falla el cobro y el acceso sigue
La suscripción pasa a mora, sale el aviso con su link de pago, y tu cliente sigue trabajando. La mora no es el castigo: es la advertencia.
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Días 2 y 4 · se reintenta, con espaciado creciente
Cuarenta y ocho horas resuelven la mayoría de los «fondos insuficientes». Y el espaciado crece a propósito: martillar la misma tarjeta cada hora es la forma más rápida de que el emisor bloquee a tu comercio.
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Día 7 · último intento, y ahí sí el corte
Una semana es paciencia suficiente. Si ese reintento también falla, la suscripción se suspende y el acceso se cierra — nunca antes, y nunca sin haber avisado.
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Hasta el día 37 · pagar reactiva en el acto
Un mes de gracia en el que basta pagar por el link para volver, con la misma fecha de corte de siempre. Quien paga el día 20 es un cliente recuperado, no uno nuevo.
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Los números son tuyos; la forma no se toca
El calendario de reintentos y los días de gracia se configuran desde ajustes. Lo que no se puede configurar es saltarse el aviso, cancelar sin haber suspendido, o cerrar la puerta de vuelta.
Y lo que no vas a encontrar aquí: prorrateo. Un cambio de plan aplica al cierre del ciclo, nunca a mitad de mes — porque lo que tu cliente ya pagó lo disfruta entero, y porque una factura con tres líneas proporcionales es la que termina en una llamada de reclamo.
Se conecta con el resto de tu negocio
Es la diferencia entre sumar otro programa y tener por fin todo en un solo lugar.
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Con tu contabilidad
La factura de cada ciclo sale por el circuito electrónico de siempre, y al pagarse queda causada y conciliada.
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Con tus clientes
Cada suscripción cuelga del cliente que ya tienes, con su historial de facturas y sus medios de cobro.
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Con tu formación en línea
Si el plan incluye cursos, la inscripción sigue al acceso sin que nadie matricule ni retire a mano.
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Con tus tableros
MRR, churn, altas, bajas y cohortes salen de la misma cartera que se está cobrando.
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