Doce mil licitaciones al mes, y tres de cada cuatro caben en una PyME
Hay una creencia que le cuesta dinero a muchas empresas medianas colombianas: que las licitaciones públicas son cosa de los grandes. Los datos abiertos del SECOP II dicen otra cosa, y conviene mirarlos antes de descartar el canal entero.
En agosto de 2026, el portal registró 11.903 procesos distintos con fecha de recepción de ofertas. En julio fueron 14.765, en junio 15.272 y en mayo 14.675. Es decir: el Estado colombiano abre entre doce y quince mil oportunidades al mes, todos los meses, sin que pase nada especial.
Y el tamaño es la parte que sorprende. De los procesos de agosto con valor publicado, la mitad no llegaba a 180 millones de pesos, y tres de cada cuatro estaban por debajo de 500 millones. Los contratos de miles de millones existen —y son los que salen en las noticias— pero son la excepción. El grueso del volumen está justo en el rango donde una empresa mediana compite de igual a igual.
Entonces, ¿por qué casi nadie de ese tamaño participa?
No por los requisitos. Por el tiempo.
El portal publica muchísimo más de lo que admite oferta: la mayor parte de lo que aparece son etapas, avisos y documentos de procesos que no están recibiendo propuestas. Encontrar los cuatro que le sirven a una empresa concreta significa recorrer miles que no.
Así que alguien de la empresa entra a revisar. Al principio todos los días. Después, cuando hay trabajo de verdad, cada tres. Y la licitación que se pasó no deja rastro: no aparece en ningún informe, nadie la reclama, y al final del año tampoco se sabe cuántas fueron. Es una pérdida invisible, que es la peor clase de pérdida.
Buscar por palabras tampoco resuelve. El vocabulario de un objeto contractual no es el del negocio: una búsqueda de «mantenimiento» trae ascensores, aires acondicionados y zonas verdes mezclados con lo tuyo. Y una lista que trae de todo se deja de leer en dos semanas.
Qué tiene que hacer un radar para que sirva
Lo difícil no es traer procesos. Traerlos es gratis. Lo difícil es callarse los que no sirven — y por eso un radar se juzga por su silencio, no por su volumen.
Tres cosas separan uno que se usa de uno que se ignora:
Que puedas decir qué NO quieres. Las palabras que descartan son la palanca fina y casi nadie la ofrece. Un perfil de «mantenimiento» sin exclusiones trae exactamente los ascensores y las zonas verdes; con ellas, trae lo tuyo.
Que cada oportunidad diga por qué te llegó. Si la lista no explica el motivo —esta clase, esta palabra, esta región— no puedes discutirla, y si no puedes discutirla no puedes calibrarla. Terminas resignado al ruido.
Que lo que llega sea trabajo y no un aviso. Un correo de alerta muere al leerse. Una oportunidad con responsable, con estado y con recordatorio en la fecha de cierre sobrevive a la semana ocupada, que es justo cuando se pierden las buenas.
Dónde termina la automatización
Conviene decirlo antes que después: presentar la oferta sigue siendo un acto de una persona en el portal. No existe una interfaz para que un proveedor se suscriba o radique desde afuera, y quien prometa lo contrario está prometiendo algo que no puede cumplir.
Lo que sí se puede resolver es todo lo anterior, que es donde de verdad se pierde el dinero: enterarse a tiempo, decidir con criterio y dejar por escrito qué se decidió.
En Kreski eso es una aplicación propia: defines qué vende tu empresa —y qué no—, el sistema revisa el portal cada día y te deja las que encajan con su plazo vigilado y su responsable. Está contado completo en licitaciones públicas, y si le vendes al Estado con obra o instalación, en contratistas e instalaciones está el resto del flujo.
Y si lo que te frena no es competir sino enterarte a tiempo, eso se resuelve aparte: en seguimiento de licitaciones del SECOP está cómo llegan solas las que encajan con lo que vendes, con el plazo vigilado y un responsable.
Las cifras de este artículo salen de los datos abiertos del SECOP II publicados en datos.gov.co, consultados el 18 de septiembre de 2026, contando procesos únicos por identificador. El conjunto repite filas del mismo proceso: contar renglones infla el total alrededor de un 12 %.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas licitaciones publica el Estado colombiano al mes?
Entre mayo y agosto de 2026, el SECOP II registró entre 11.900 y 15.300 procesos distintos por mes con fecha de recepción de ofertas. La cifra sale de los datos abiertos del propio portal, contando procesos únicos: el conjunto repite filas del mismo proceso, así que quien cuente renglones en vez de procesos se lleva un número inflado alrededor de un 12 %.
¿Solo las empresas grandes pueden ganar una licitación?
Los datos dicen lo contrario. En los meses medidos, entre el 72 % y el 77 % de los procesos con valor publicado estaban por debajo de 500 millones de pesos, y la mitad no llegaba a 180 millones. Los procesos de miles de millones existen y son los que salen en las noticias, pero son la minoría: el grueso del volumen está en el rango en el que una empresa mediana compite sin ninguna desventaja estructural.
¿Por qué es tan difícil encontrar las que me sirven?
Porque el portal publica muchísimo más de lo que admite oferta: la mayor parte de lo que aparece son etapas, avisos y documentos de procesos que no están recibiendo propuestas. Filtrar por palabras tampoco basta, porque el vocabulario del objeto contractual no es el del negocio: «mantenimiento» trae ascensores, aires acondicionados y zonas verdes junto a lo tuyo.
¿Qué necesito para empezar a participar?
Estar inscrito en el RUP cuando el proceso lo exija, tener la capacidad financiera y la experiencia que pida el pliego, y sobre todo tiempo: entre que se publica y se cierra suele haber semanas, no meses. Por eso el cuello de botella real no es la documentación sino enterarse a tiempo — un proceso que se descubre tres días después de cerrado no se recupera.
¿Se puede presentar la oferta desde un sistema externo?
No. Suscribirse a un proceso y radicar la propuesta se hacen en el portal, por una persona: no existe una interfaz para que un proveedor lo haga desde afuera. Lo que sí se puede automatizar es todo lo anterior — encontrar los procesos que encajan, vigilar el plazo y dejar por escrito qué se decidió sobre cada uno.
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