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Jornada de 42 horas: qué cambió y cómo demostrar que cumples

Reloj de pared analógico sobre una oficina abierta y ya vacía al final de la jornada.

Desde el 15 de julio de 2026 la jornada laboral máxima en Colombia es de 42 horas semanales. Es el último escalón de la Ley 2101 de 2021: toda hora por encima es trabajo suplementario y se paga con recargo, y la reducción no puede tocar el salario ni las prestaciones. Hasta ahí llega lo que dice la ley — y lo que ya contaron todos los artículos. Lo que casi nadie cuenta es la parte que sigue: cómo sabes, y cómo demuestras, que tu empresa la está cumpliendo.

El calendario que terminó (y las dos piezas que se movieron con él)

La reducción fue gradual y predecible. Lo que la hizo traicionera es que terminó junto con otros dos cambios de la reforma laboral que también tocan la nómina:

CambioDesde cuándoCómo queda
Jornada máxima (Ley 2101 de 2021)15 de julio de 202642 horas semanales (venía de 47 → 46 → 44)
Jornada nocturna (Ley 2466 de 2025)Diciembre de 2025Arranca a las 7:00 p. m., ya no a las 9:00 p. m.
Recargo dominical y festivo (Ley 2466 de 2025)Julio de 202690 %, y sube al 100 % en julio de 2027

Tres reglas nuevas conviviendo en el mismo mes de nómina. Cada una es sencilla por separado; juntas, la liquidación «como siempre se ha hecho» queda mal por tres lados distintos. Si el mes de nómina completo es lo que tienes que rehacer, el recorrido está en cómo se liquida la nómina en Colombia.

El error que más cuesta: seguir dividiendo por 220

El valor de la hora ordinaria sale de dividir el salario mensual entre las horas de la jornada. Con jornada de 44 horas ese divisor era 220; con 42 horas es 210. Menos horas en el mes, la misma plata: cada hora vale más.

Un ejemplo redondo. Con salario de $2.520.000:

  • Hora ordinaria con el divisor nuevo: 2.520.000 ÷ 210 = $12.000
  • Hora extra diurna (recargo del 25 %): $15.000
  • La misma hora extra liquidada con el divisor viejo (220): $14.318

Cada hora extra pagada con el divisor de 2025 sale $682 más barata de lo legal. No se nota en un pago; se acumula empleado por empleado, mes tras mes, y aparece años después como reclamo laboral con intereses — cuando ya no hay forma de discutirlo, porque el error es aritmético.

Si tu nómina la calcula una hoja de cálculo, ese 220 está escrito en alguna celda que nadie ha vuelto a abrir. Ese es exactamente el problema.

La parte que ningún artículo te resuelve: probarlo

Supón que llega un reclamo — de un empleado, de un juez laboral o de una visita del Ministerio. La pregunta no va a ser «¿conocía usted la Ley 2101?». Va a ser: ¿cuántas horas trabajó esta persona la semana del 20 de julio, y cómo lo sabe?

Una planilla de Excel que llena el supervisor a fin de mes responde mal las dos. No dice cuándo se registró cada entrada, no distingue quién marcó, y se puede editar hacia atrás sin dejar rastro — que es justo lo que la vuelve débil como evidencia.

Demostrar cumplimiento exige una cadena, y cada eslabón responde una pregunta distinta:

  1. El horario pactado, escrito en el sistema. Contra qué se compara todo lo demás.
  2. El registro de entrada y salida, con constancia. Quién marcó, cuándo y desde dónde — no un dato digitado después.
  3. Las horas por encima del horario, aprobadas por alguien. Una hora extra es plata y es tope legal (máximo 2 al día, 12 a la semana): alguien tiene que verla y autorizarla, no un algoritmo en silencio.
  4. La liquidación con la tarifa vigente. El 25 %, el 75 %, el nocturno desde las 7:00 p. m. y el dominical del 90 % aplicados sobre la base nueva.

Con esa cadena completa, la respuesta a «¿cuántas horas trabajó?» es un reporte, no una reconstrucción de memoria.

Lo primero es bajar el horario en el sistema

Un detalle operativo que se está quedando por fuera en muchas empresas: si el horario registrado de tu equipo sigue diciendo 44 horas, todo lo demás queda torcido — el sistema espera más horas de las legales, las horas extra aparecen tarde y el control compara contra una jornada que ya no existe.

La lista corta para este mes:

  • Ajustar el horario de cada persona a la jornada real de 42 horas.
  • Revisar los turnos que cruzan las 7:00 p. m.: desde diciembre de 2025 esas horas llevan recargo nocturno aunque antes no lo llevaran.
  • Verificar el divisor de la hora ordinaria (210) en la liquidación.
  • Definir quién aprueba el trabajo suplementario, porque el tope semanal solo se respeta si alguien lo está mirando.

Dónde queda la evidencia en Kreski

En Kreski esa cadena vive en un solo sistema. El control de asistencia con foto y zonas autorizadas registra el marcaje con la imagen de quien marcó y la constancia de dónde estaba — y las fotos se purgan solas a los días que definas, porque son un dato personal.

Y la forma de marcar se adapta a cómo trabaja tu gente, porque las dos conviven:

  • Desde el celular o el computador propio, con foto y verificación de zona — para quien trabaja donde le toque.
  • En un quiosco compartido — una tablet o un computador en la portería, donde cada quien se identifica con su tarjeta RFID o código de barras, o por selección manual con PIN. Es el modo natural de la planta, el taller y la bodega, donde no todos tienen computador; la credencial se genera y se imprime desde la misma ficha del empleado.

Un matiz que preferimos decir nosotros: la tarjeta dice quién dice ser; la foto dice quién era. Un carné se puede prestar — por eso el marcaje del quiosco también puede llevar foto, y esa es la diferencia entre identificarse rápido y dejar evidencia.

Las horas por encima del horario pasan por aprobación de un responsable, no se vuelven plata en silencio. Y la nómina aplica la tarifa legal vigente a las horas y recargos del periodo, con el cálculo auditable en vez de escondido en una celda.

Una aclaración honesta, porque preferimos hacerla antes de la demo: entre el marcaje y el pago hay una aprobación humana. No es una limitación, es la diferencia entre un reloj que gira plata solo y un control donde cada hora extra la vio alguien con nombre propio — que es lo que un reclamo laboral te va a exigir mostrar.

Y si tu equipo no trabaja en una oficina sino en obras, rutas o sedes de clientes, la pregunta de la evidencia se pone más difícil y más importante: ahí está contado en control de asistencia para equipos en terreno y en la página de servicios en terreno.

La jornada de 42 horas ya no es una fecha en el calendario: es la regla contra la que se va a medir cada semana de trabajo desde julio. La ley no pide que la conozcas — pide que puedas demostrar que la cumples.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo rige la jornada de 42 horas en Colombia?

Desde el 15 de julio de 2026. Es el último escalón de la Ley 2101 de 2021, que redujo la jornada máxima de forma gradual: 47 horas en 2023, 46 en 2024, 44 en 2025 y 42 desde julio de 2026. Ya no es un anuncio: toda hora por encima de 42 es trabajo suplementario.

¿La reducción de jornada baja el salario o las prestaciones?

No. La propia ley lo prohíbe: la jornada baja sin tocar el salario, las prestaciones ni ningún derecho adquirido. El efecto real es el contrario — como el mes tiene menos horas de jornada, cada hora ordinaria vale más, y las horas extra y recargos se calculan sobre esa base mayor.

¿Cómo se paga una hora trabajada por encima de las 42?

Como trabajo suplementario: la hora extra diurna con recargo del 25 % y la nocturna del 75 % sobre la hora ordinaria. El trabajo suplementario además tiene tope legal —2 horas al día y 12 a la semana— y exige autorización del Ministerio de Trabajo, así que necesitas el registro de horas también para saber que no lo estás excediendo.

¿A quién no le aplica la jornada máxima?

A los cargos de dirección, confianza y manejo, que están excluidos de la jornada máxima legal. Para el resto del equipo aplica completa, incluido el trabajo remoto: que alguien trabaje desde su casa no lo saca de las 42 horas.

¿La reforma laboral cambió algo más que las horas?

Sí, dos cosas que tocan la nómina cada mes: la jornada nocturna arranca a las 7:00 p. m. desde diciembre de 2025 (antes 9:00 p. m.), y el recargo dominical y festivo subió al 90 % desde julio de 2026, camino al 100 % en julio de 2027.

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